
¿Esta prohibido enamorarse de las feas?, ¿quiénes son la feas?, ¿quiénes son las lindas?
La modelo armó un lindo revuelo prometiendo su desnudo cuando el desnudo, es de lo más común en la sociedad. En Internet proliferan; fotógrafos que se dedican a sacar gente en bolas, protestas, videos prohibidos, fotos pornográficas; se toma sol en bolas, en fin. El desnudo ya no tiene ese condimento de lo prohibido. Antes, para ver una mina en bolas, tenía que ir a ver al viejo Roberto, el dueño de un localcito en un mercado de la calle Sarmiento. El viejo, entre fruteros, carniceros y vendedores de chucherías, mantenía con tesón su local de revistas usadas. Vendía mucho el grafico y goles, porque en el combo te incluía una playboy o libre a niños púberes y grandes por igual. Muchas veces, dejé de almorzar en el colegio para comprar mi pack de revistas. Va, casi siempre. En ese tiempo, ver una mina en bolas te llevaba un sacrificio. Hoy, es todo tan fácil, que me parece increíble que una mina sin ningún atractivo en especial, con solo anunciar que se va a desnudar genere tanta expectativa. ¿Será que por más desnudos que se puedan encontrar en
Desde hace rato se difunde la nueva búsqueda de los estudios; caras y cuerpos bonitos, pero sobre todo, naturales.
Qué dirán las chicas que se hicieron tantas cirugías estéticas para alcanzar lo que los directores de casting pedían, ahora que van a las audiciones y se encuentran con los mismos directores que las descartan por no tener las características naturales que antes poseían y ya no.
En fin, más allá de cualquier comentario que dado la naturaleza de este blog queda de manifiesto, no me cabe duda, que en virtud de las fotos que acompaña estas palabras, se puede entender el cambio de búsqueda de Hollywood. Es preferible un Billy Cristal avejentado que esa caricatura de si mismo maltrecha en un quirófano.
-¿Qué mierda te hiciste en la cara? – Se preguntará Billy todos los días frente al espejo. Nosotros también

Leo dan le contó al diario Clarín que en su época de mayor popularidad participó de un experimento científico: el besómetro.
“En la televisión mexicana me pusieron a mí y al actor Roberto Jordán (un galán del momento) a ver cuál de los dos excitaba más a las admiradoras. Pero la que me tocó a mí, pobrecita, estaba muy fea: el besómetro dio marcha atrás, y el perjudicado fui yo. Fue para ganar rating: ya no me hacen besar así a cualquiera.”