
Polémica: El autor del libro ¡Feo!, Gonzalo Otálora, asegura haber caído en la trampa del mercado estético y explica los engranajes de lo que considera un fraude. Revista Noticias de esta semana. Pag 60-63
Después de tomar todos los caminos que supuestamente me dejarían satisfecho y feliz estéticamente, descubrí que la transformación estética es una estafa.
La belleza ideal es un deleznable argumento marketinero para vender productos y ojalá solo fuera eso. El concepto de belleza ideal colabora (por no decir que es totalmente responsable) del sufrimiento de muchísima gente que se desmoraliza frente al espejo en una comparación tenebrosa con aquella minoría que ostenta un cuerpo que es imposible alcanzar.
A los largo de todo el libro, en cada anécdota, en cada reflexión, en cada propuesta, describo por qué difundir la el concepto de belleza ideal es una inmoralidad y un callejón sin salida que lo único que genera es una angustia innecesaria.
Antes del viernes “Feo” estará en todas las librerías del país y por fin podrán conocer las leyes de Aristófanes. Porque después del libro todo seguirá igual, o no, ¿quién sabe? De lo que estoy seguro es que las leyes de Aristófanes no pasarán inadvertidas. En ellas, luego de 30 años de vivir como un verdadero loser descubrí cuáles son los cambios que tendría que hacer el Estado para terminar con la ventaja natural de la belleza, con los rechazos amorosos por ser feo, con los paupérrimos salarios.
En síntesis, unas leyes revolucionarias que, de aprobarse, estoy seguro, terminarán con el fraude del cuerpo perfecto y harán que los usureros de la belleza ideal me salgan a cazar con bayonetas, como se caza a los asquerosos animales... Ehhh, ahora que lo pienso, no sé si me conviene difundir las leyes…