viernes, 28 de septiembre de 2007

El bagarto del boliche.

Esperanzado, ansioso, desesperado y caliente, me sumergía en la matiné de las discos con mis compinches de aventuras desvergonzadas, Oscar, Juan, Fede y Seba.

Después de sortear al patovica, lo primero que hacíamos era ubicarnos al lado de las pibas más lindas, como si esa cercanía tuviera los mismos efectos que una transfusión de belleza y estilo.

Ellas, ni bien notaban nuestra presencia se mudaban todo lo rápido que su agilidad les permitía. Comenzar la noche al lado del pibe más feo del boliche es como un gato negro de aparición repentina, traemos mala suerte.

La explicación no es de características mitológicas. Toda señorita que hablaba conmigo se convertía inmediatamente en bagallera, es decir, si había algún pibe con deseos de encararla desistía por temor a sentirse un bagarto. Para tener éxito en los boliches, se recomienda alejarse de los feos.

Jamás bajé los brazos ni me entregué fácilmente a la desdicha. Desde luego, a los feos todos nos cuesta el doble, pero una vez que hallamos el camino somos invencibles. Y mi camino invencible fue hallar a esas damas libres de prejuicios estéticos: las borrachas.

En virtud de ellas, aprecié el sabor de muchos labios y de vez en cuando me homenajearon con frías caricias. Esos atracos alcohólicos siempre culminaban en episodios vulgares que al día siguiente me encargaba de relatar ante un auditorio de amigos y compañeros que recibía con entusiasmo festivo los detalles de mis desventuras, la mayoría de ellas presentes a lo largo de todo el libro.

Digamos que siempre gocé de las borrachas y mi auditorio, y seguramente ustedes, chochos de contentos.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

yo leo todos los dias tu blog pero esto me supera dar bola a las borrachas para que no se den cuenta de tu fealdad no no no que triste

mariana dijo...

lo que me gusta de vos es que no bajas los brazos cualquier colectivo te deja bien sos un despelotew
mariana

julio dijo...

no era mejor emborracharte vos asi no te dabas cuenta de tus males y la pasabas bomba
julio

Anónimo dijo...

me gustaria saber que pasaba con esas mujeres cuando se les iva la borrachera te pateaban o morian de un coma ahlcolico jajaja

Anónimo dijo...

ayer eras un pobre chico dulce tierno y hoy sos un terrible

Anónimo dijo...

sos un personaje haces cualquier cosa con tal de garchar una mina

LUCIANO dijo...

ME SIENTO IDENTIFICADO CON VOS YO LA PASE MUY MAL DE CHICO PORQUE ERA GORDO Y Y ME LLAMABAN BALLENA MIS COMPAñEROS DE ESCUELA HASTA QUE UN DIA ME REBELE Y LE ROMPI LA CABEZA A UNO TE IMAGINAS EL LIO QUE SE ARMO PERO NO ME JODIERON MAS
lUCIANO

Veronica dijo...

Yo también me quedo con la duda de cómo seguía la cosa! Hasta dónde te dejaba avanzar el alcohol ajeno! Me pregunto si, una vez que descubriste el yaite, destinabas un presupuesto importante a alcoholizar chicas o simplemente lo dejabas librado al azar.

lauri dijo...

jajaj, asique con borrachas...me parece que entonces me besaste algunas vez..siempre me pongo en pedo
lauri

Daniel dijo...

Impresionante. Primera vez que leo este blog. Estás contando una realidad que sufrimos muchos. No comparto lo de aprovecharse de las borrachas, es anticódigo, pero por todo lo expuesto, estás justificado.

Anónimo dijo...

Copado lo de las muchachas borrachas, creo que si son de esas que se creen las reinas de la vendimia y si por borracha te la comiste, es como la venganza de los nerds, a comerla y con todo gusto. Que se jodan, cuando se acuerden o les cuenten se van a querer matar.

Anónimo dijo...

Sí, borrachas es lo más. Hagamos la campaña "A garchar borrachas". Lo mejor es que acabás y te vas, total, están borrachas.